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jueves, 28 de mayo de 2015

Los Valles Calchaquíes, un viaje al desierto de Dios

Los Valles Calchaquíes son un sistema de valles y montañas del Noroeste de Argentina que por 520 km se extienden de Norte a Sur por la región centro de la provincia de Salta, extremo oeste de la provincia de Tucumán y región noreste de la provincia de Catamarca.

Tolombón
En toda su extensión, los valles se encuentran sembrados de pueblos antiguos,  sitios precolombinos y coloniales, en gran medida intactos, como Cachi, Amaicha del Valle, Santa María, Cafayate, San Carlos, Angastaco, Molinos, Seclantás, entre otras.
Además de toda esa riqueza y como otro regalo de Dios, el valle tiene el encanto especial de ser una de las zonas vinícolas mas prestigiosas del mundo. Arrancando en los 1700 msnm hasta los 3100 msnm, es la zona productora de vinos mas alta del planeta. Y quien haya podido visitar los viñedos que allí se cultivan, podrán entender el impacto profundo que estas condiciones transmiten a las uvas y por ende al vino.

Dávalos, Etchart, Asmet, Mournier y Figueroa entre tantos otros hombres y mujeres dedicados a la viticultura, hace décadas vienen dejando un profundo surco en los Valles Calchaquíes. Ese arduo trabajo sostenido en el tiempo, ha logrado identificar a los vinos del NOA, como exponentes de altísima calidad y con un sentimiento de pertenencia único.

Ese trabajo también ha logrado inspirar a nuevas generaciones, que toman este legado, como parte de la tradición y la cultura vallista.
El Esteco en Cafayate

En un reciente viaje por la zona, he podido conocer a una nueva generación de enólogos e ingenieros agrónomos, casi todos entre 30 y 45 años, que siguiendo ese rumbo marcado por los mayores, también están dejando su impronta en los vinos que elaboran.

El viaje en si mismo fue puro disfrute y aprendizaje, en lo personal quedé impactado por la belleza del entorno natural, por la calidez del trato humano y por supuesto, por el trabajo que allí se hace con los vinos.

También esta recorrida me ha servido para derribar algunos prejuicios que tenía sobre los vinos del NOA  y a la vez ratificar algunos conceptos que correctamente tengo desde hace tiempo.
He vuelto con la grata sensación que en estos valles, el terruño parece marcar con notoriedad la clase de vinos que de allí salen. Suelo calificarlos como enérgicos, tanto blancos como tintos, suelen mostrarse con mucho color y con bastante concentración, de acidez baja a moderada y con ese particular perfil que a mi me evoca a las especias, pero que los mas conocedores llaman, el perfil "vallisto".

Las nuevas modas que hablan de frescura y menos madera, también han llegado allí, y casi todo lo que he probado va tomando ese rumbo sin perder identidad. En mi caso particular, me parece el camino mas acertado.
Viñedos en Molinos a mas de 2600 msnm
Sigo pensando que los vinos del NOA son distintos, porque el lugar geográfico y sus suelos son distintos, el clima y la insolación son distintas y por supuesto los hombres y mujeres que hacen vino en ese desierto de Dios, también son distintos.


En definitiva,  he profundizado mi eterno romance con los vinos del NOA. 
En próximas entradas les cuento un poco mas en detalle.